La Volta a la Marina 2026 regaló este domingo una de esas jornadas que explican por qué esta carrera mantiene intacto su encanto competitivo. La tercera etapa, con salida y llegada en Parcent, ofreció 72 kilómetros de puro dinamismo sobre un terreno quebrado que invitaba a la valentía y castigaba cualquier despiste. Tras el viento protagonista del sábado, el pelotón amaneció con un día limpio, soleado y sin una brizna de aire: el escenario perfecto para que los movimientos tácticos afloraran desde lejos.
El ritmo fue alto desde el banderazo inicial. Con el pelotón más estable gracias a la ausencia de viento, los ataques comenzaron a sucederse en cada repecho. En ese contexto emergió, una vez más, la figura de Joan Cebolla, que está firmando una carrera de enorme madurez. El ciclista, que ya había mostrado inteligencia táctica en días anteriores, supo leer el momento exacto para filtrarse en la escapada buena. Ese movimiento, aparentemente discreto en su gestación, terminó siendo decisivo para la general.
La fuga abrió hueco con solvencia y, pese a los intentos del grupo perseguidor por neutralizarla, la coordinación entre los escapados mantuvo la diferencia estable. Cebolla, consciente de lo que se jugaba, reguló esfuerzos con precisión quirúrgica. Su apuesta tuvo premio: cruzó la meta con un minuto de ventaja sobre su principal rival, Carlos Martín, y se enfundó el maillot de líder con autoridad.
La lucha por la victoria de etapa, sin embargo, quedó reservada para un sprint vibrante entre los hombres más rápidos de la escapada. Niels Van der Gracht se impuso con potencia y sangre fría, firmando un triunfo de prestigio. Tras él, Murat Kuitenov aseguró la segunda plaza, mientras que Joan Cebolla, además de reforzar su liderato, completó el podio con una meritoria tercera posición que subraya su excelente estado de forma.